2. MEDIOAMBIENTE
La industrialización y el desarrollo económico tienen una serie de efectos negativos (contaminación atmosférica, vertidos a mares y ríos, residuos tóxicos, etc.) sobre el medio ambiente que, desde hace unos años, se están empezando a tener en cuenta. Desde los años ochenta la sociedad y los gobiernos están empezando a tomar medidas efectivas a este respecto.
El principal objetivo es lograr un equilibrio entre los procesos productivos y la protección medioambiental . Para ello hay que integrar el factor medioambiental dentro de un Sistema de Gestión Empresarial.
Esta política tiene costes para la empresa, pero también beneficios, ya que puede ser considerada una ventaja competitiva en su sector, mejorando, así, su imagen corporativa. Esto se debe a que existe una creciente preocupación por parte de los consumidores, que poseen una mayor concienciación por la problemática medioambiental. Así pues, aquellas empresas que añadan a sus productos o servicios un certificado de calidad medioambiental se verán favorecidas por esta situación.
Hay que tener en cuenta, además, que existe un importante paquete de medidas legislativas encaminadas a regular y a legislar sobre estos aspectos y que son de obligado cumplimiento, establecidas en función del sector de producción en el que desarrolla su actividad.
El Sistema de Gestión Ambiental (SGA) aporta la base para encauzar, medir y evaluar el funcionamiento de la empresa, con el fin de asegurar que sus operaciones se lleven a cabo de una manera consecuente con la legislación aplicable y con la política ambiental que la empresa ha definido.
Para poder integrar, pues, esta filosofía dentro de la empresa, hay que contar con un equipo humano concienciado, capacitado y responsable, y llevar a cabo las reformas e innovaciones técnicas que sean necesarias.
La implantación de un Sistema de Gestión Ambiental va a suponer unos beneficios a la empresa que pueden ser de tipo interno o externo:
Interno
- Mejorar las relaciones con la Administración pública, lo cual favorece la posibilidad de recibir ayudas públicas para llevar a cabo acciones ambientales y facilita la concesión de permisos y licencias.
- Mejorar la imagen de la empresa ante los clientes, administración, empleados, inversores, grupos ecologistas, prensa y público en general.
- Refuerza las estrategias de diferenciación frente a competidores a escala internacional y en definitiva, acaba mejorando las posibilidades competitivas de la empresa dentro de su sector de actividad.
Externos
- Mayor facilidad para la adaptación a las legislaciones más exigentes y a los requisitos de los clientes y el cumplimiento de la normativa ambiental.
- Facilitar la mejora de la eficiencia de los procesos gracias al mayor conocimiento de los mismos y a la optimización en el consumo de materias primas y de los recursos naturales utilizados.
- Reducir la generación de residuos, emisiones a la atmósfera y vertidos líquidos y mejorar su gestión, lo que implica una disminución de tasas o cánones por volumen de contaminante, disminución de costes de tratamiento, almacenamiento y transporte de residuos, reducción de costes derivados de fugas accidentales, etc.
Para que un Sistema de Gestión Ambiental sea reconocido debe acreditarse respecto a una norma concreta y reconocida. Actualmente existen dos formas para implantar un Sistema de Gestión Ambiental, mediante las cuales la empresa puede obtener la certificación. Ambas son compatibles:
- La implantación y certificación del sistema respecto a la norma ISO 14001 .
- La implantación, certificación y validación del sistema respecto al EMAS (Reglamento Comunitario de Ecogestión y Ecoauditoría).
EXCELENTIA ayuda a sus clientes a alcanzar la Certificación UNE-EN -ISO 14001:2004 y el cumplimiento del Reglamento Europeo de Auditoría y Gestión Medioambiental (EMAS).